Resumen de las Apariciones
La primera aparición fue el sábado 9 de Diciembre, por la mañana. La Virgen se le presentó a Juan Diego y le dijo que le pidiera al obispo la construcción de un templo.
La Segunda aparición fue el 9 de Diciembre por la tarde. Juan Diego le informó a La Virgen sobre la negativa del obispo fray Juan de Zumárraga.
Tercera aparición. Domingo 10 de Diciembre por la tarde. La Virgen le prometió una señal para convencer al obispo al día siguiente.
El lunes 11 Juan Diego no pudo acudir porque su tío enfermó y en su lugar, La Virgen se apareció a su tío Bernardino para sanarlo.
Cuarta aparición. Martes 12 de Diciembre de madrugada. La Virgen mandó a Juan Diego a cortar rosas en el cerro y, mostrándoselas al obispo en su tilma, vieron que estaba plasmada en ella la imagen de La Virgen de Guadalupe. Este fue el primer milagro de La Virgen de Guadalupe.
Oración a La Virgen de Guadalupe
Oh Virgen Inmaculada,
Madre del Verdadero Dios y Madre de La Iglesia!
Tú, que desde este lugar manifiestas tu clemencia y tu compasión
A todos los que solicitan tu amparo;
Escucha la oración que con filial confianza te dirigimos,
Y preséntala ante tu Hijo Jesús, único redentor nuestro.
Madre de misericordia, Maestra del sacrificio escondido y silencioso,
A Ti, que sales al encuentro de nosotros, los pecadores,
Te consagramos en este día todo nuestro ser y todo nuestro amor.
Te consagramos también nuestra vida, nuestros trabajos,
Nuestras alegrías, nuestras enfermedades y nuestros dolores.
Da la paz, la justicia y la prosperidad a nuestros pueblos;
Ya que todo lo que tenemos y somos lo ponemos bajo tu cuidado.
Señora y Madre Nuestra
Queremos ser totalmente tuyos y recorrer contigo el camino
De una plena fidelidad a Jesucristo en su Iglesia:
No nos sueltes de tu mano amorosa.
Virgen de Guadalupe, Madre de las Américas
Te pedimos por todos los obispos, para que conduzcan a los fieles por senderos de intensa vida cristiana, de amor y de humilde servicio a Dios y a las almas.
Contempla esta inmensa mies, e intercede para que el Señor infunda hambre de santidad en todo el Pueblo de Dios, y otorgue abundantes vocaciones de sacerdotes y religiosos, fuertes en la Fe
Y celosos dispensadores de los misterios de Dios.
Concede a nuestros hogares
La gracia de amar y de respetar la vida que comienza.
Con el mismo amor con el que concebiste en tu seno
La vida del Hijo de Dios.
Virgen Santa María, Madre del Amor Hermoso, protege a nuestras familias,
Para que estén siempre muy unidas, y bendice la educación de nuestros hijos.
Esperanza nuestra, míranos con compasión,
Enséñanos a ir continuamente a Jesús y, si caemos ayúdanos a levantarnos, a volver a él,
Mediante la confesión de nuestras culpas y pecados en el sacramento de la penitencia
Que trae sosiego al alma.
Te suplicamos que nos concedas un amor muy grande a todos los santos sacramentos
Que son como las huellas que tu Hijo dejó en la Tierra.
Así, Madre Santísima, con la Paz de Dios en la conciencia,
Con nuestros corazones libres de mal y de odios,
Podremos llevar a todos la verdadera alegría y la verdadera Paz
Que vienen de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo.
Que con Dios Padre y con el Espíritu Santo
Vive y reina por los siglos de los siglos
Amén.
Papa Juan Pablo II.
Esta oración la Rezó San Juan Pablo II el 27 de Enero de 1979 en su primera visita al Santuario de La Virgen de Guadalupe.

